viernes, 24 de agosto de 2007

Política

Política es la familia a la hora del desayuno. Quién está ahí y quién está ausente y por qué. Quién extraña a quién cuando se sirve el café en las tazas que esperan. ¿Te alcanza, por ejemplo, para pagar tu desayuno? ¿Dónde están tus hijos que nunca volverán a sentarse en sus sillas de siempre? ¿A quién extrañas la mañana de hoy? ¿Qué ritmo es el que te mueve a apurarte hacia placeres que la vida te ha prometido, o hacia una confrontación que quisieras ganar aunque sea esta vez?

¿Dónde están los hijos de esta madre que, con sus anteojos ligeramente torcidos, teje un suéter de lana azul oscura para el ausente que no escribe muy de seguido? ¿Dónde está tu conversación tranquila, tu aislamiento espléndido, tu falta de necesidad del mundo externo aunque sea por un ratito? ¿Dónde está tu ilusión expuesta por el periódico sobre la silla de mimbre a tu lado?

¿Qué pequeño acto de perdón te preparas para realizar hoy? ¿Qué reproche deseas expresar? ¿Y qué reproche quisieras borrar?

¿Quién amenaza tus maravillosos errores, esperándote despierta para arruinarte la noche? ¿Quién arruina tus dulces cosas irrelevantes con el temor que inspira su autoridad y su chofer y sus sirvientes y sus guardaespaldas felices?

¿Quién importó esta pequeña y brillante cucharilla de Taiwán? ¿Cuáles barcos gigantes araron los mares para traerte algún juguetillo primitivo de Estocolmo? Cómo se hicieron millonarios los mercaderes de flores y cómo construyeron sus mansiones vendiendo los ramos que llevan las madres y las hermanas a las tumbas qué siempre están húmedas: gotas de lluvia, flores y lágrimas. Te preguntas por qué hasta el silencio en las tumbas es húmedo.

La política es la cantidad de tazas de café en la mesa, es la súbita presencia de lo que has olvidado, los recuerdos que temes mirar muy de cerca, aunque igual los miras. Alejarse de la política también es política. La política es nada y también es todo.

(tomado de Yo vi Ramala (1997), por Mourid Barghouti)

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