viernes, 3 de agosto de 2007

Balas de goma seguidas de pintas frías

"Es algo así como la coca", dijo Ariel y me pasó unas hojas de un racimo que sacó de una bolsita. Se llama gat, es de Yemen y lo consiguió en un pueblo de israelíes yemenís cerca de Jerusalem. "Te va a poner bien", me decía reido, y la verdad venía al caso con el cansancio después de las pintas en la playa y del gas lacrimógeno que respiramos esta tarde en Palestina.

Yo estaba en esta fiesta en Tel Aviv por pura casualidad, y pensaba, realmente Tel Aviv es una burbuja, donde la gente se entretiene sin idea alguna de lo que pasa a media hora de aquí. Venía de tomarme unas pintas en la playa, donde había montón de gente, y familias y una banda de trance en vivo que me tenía abombado. Como es shabat escasean los taxis. Así que empecé a caminar un poco hacia el centro y escuché la fiesta, que resultó ser en casa de un pintor que tiene un patio grandísimo y había una banda improvisando de lo más bien.

Esta tarde, como todos los viernes, fue la protesta en el pueblo palestino de Bil'in contra el muro de separación que construyó Israel en torno a los pueblos palestinos en Cisjordania, al cual llaman "el muro del apartheid". Primero los soldados israelíes gritaron por los altoparlantes: esta es una protesta ilegal, regresen al pueblo o les vamos a disparar.

El pueblo era chiquito, y los niños hiperactivos. Nos pusimos a jugar el juego ese que uno hace que uno pone las manos al frente con las palmas hacia abajo y el otro te tiene que dar un sopapo y así. Vendían pulseritas con la bandera de Palestina y hablaban árabe pero el lenguaje de los manotazos y el relajo todo el mundo lo entiende. Como a la 1 salió la gente de la mezquita y se formó la manifestación.

En la protesta había en su mayoría hombres jóvenes, un par de doñas y varios "internacionales" y judíos israelíes que estábamos ahí para solidarizarnos con los palestinos. Todos hablaban de lo feo que es el gas lacrimógeno acá. Pero a la hora de recibir las granadas de gas olía y picaba igualito que el de Panamá.

Qué feo, vivir en un pueblo rodeado de una cerca y de soldados. Para llegar aquí había que pasar por una carretera que básicamente es sólo para judíos en un taxi judío, después cruzar unas cuantas barreras y tomar un taxi árabe hasta el pueblo. Por algo será que, cada vez más, usan la palabra "apartheid" para describir las cosas en este país.

Pero la playa en Tel Aviv olía a fiesta y la fiesta donde el pintor sabía a gat, la planta estimulante de Yemen. Al terminar la protesta, después de un par de horas de esquivar los proyectiles de los soldados israelíes, fue cuestión de regresar por donde nos vinimos, y como éramos todos judíos o extranjeros, llegamos todos tranquilos a la ciudad, a donde pocos palestinos han venido, para tomarnos unas frías y seguir adelante con nuestras tranquilas vidas en libertad.

Ver: Bil'in: 2 años de lucha (exhibición fotográfica en activestills.org)

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