El domingo un pequeño grupo se reunió en un estudio a escuchar a Yair Dalal hablar de música. El local, Hateiva ("la caja"), está en Jaffa, una antigua ciudad portuaria al sur de Tel Aviv que hace tiempo pasó su gloria y hoy es un suburbio de la gran ciudad.
Yair Dalal viene de una familia de judíos de Bagdad que llegaron poco después de la creación de Israel y Dalal ha dedicado su vida a la música de medio oriente. Hoy es un maestro del ud, un instrumento de 11 cuerdas con una historia de más de 4000 años y que es uno de los sonidos característicos de la música de este lado del mundo.
Pero hoy Dalal tenía en sus manos un violín. El ud estaba a cargo de Elías Wakil, un palestino de Jaffa, que estaba a su lado en el escenario. Comenzó hablando sobre las diferencias entre la música occidental y la música de medio oriente, y tocó escalas en su violín, unas escalas con cuartos de tono que le dan ese sonido totalmente diferente a la música de Medio Oriente. Detrás de los músicos había un enorme piano de cola negro Steinway.
"¿De qué me sirve a mí un piano? Con él sólo se pueden tocar medios tonos, de modo que no me sirve para tocar mi música", dijo Dalal, hablando en hebreo. "¡Si me dieran ese piano que está ahí lo vendería y compraría 100 uds!".
Elías Wakil dejó al maestro hablar y poco abrió la boca. Wakil aprendió a tocar el ud cuando Dalal lo aceptó en su estudio frente a la bahía de Jaffa a los 16 años. Dalal contaba cómo hoy en día los músicos judíos y árabes no pueden tocar juntos en Egipto ni en Iraq ni en casi ningún país de Medio Oriente, donde por siglos hicieron crecer juntos esta música maravillosa.
Pero lo de Wakil, igual que la mayoría de la gente, no es la política. Lo suyo es el ud. "Lo que importa es que estamos todos al servicio de la música", dijo antes de tocar una última pieza a dúo con Dalal.
domingo, 29 de julio de 2007
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